La referencia tiene que ver con las miles de mal llamadas cooperativas de trabajo que fueron creadas por el gobierno de los Kirchner

EL COOPERATIVISMO NECESITA SANEAR UN COSTADO DE
PUTREFACCIÓN QUE ARRASTRA DESDE HACE VARIOS AÑOS

Escribe ROBERTO MOLINA
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A medida que transcurre el tiempo, en diferentes ámbitos del cooperativismo argentino se preguntan qué decisión se tomará con respecto a los cientos, mejor dicho, a los miles de mal llamadas cooperativas que creó el gobierno anterior, en el marco del plan Argentina Trabaja.

Existe en el sector una situación de putrefacción, que necesita ser reparada con cierta urgencia. El cooperativismo requiere desenvolverse en un clima de absoluta transparencia y realzar su imagen frente a la sociedad.

Se estima que se han creado unas 20.000 organizaciones de ese tipo, todas ellas al revés de la historia, es decir, creadas de arriba hacia abajo y no a la inversa. Jamás se han creado “cooperativas de trabajo” con tanta ligereza como lo ha hecho el gobierno kirchnerista, pisoteando los principios y valores de la doctrina solidaria. Es oportuno señalar, también, que en su momento ninguna entidad confederativa denunció esta irregular situación…

Las matrículas se entregaban de un dia para otro, en momentos en que los trabajadores que con gran esfuerzo pretendían constituir una cooperativa por derecha, les demoraban hasta dos años para otorgarles la autorización para funcionar.

Estas organizaciones se crearon para delinquir, aunque en apariencia se trataba de dar trabajo a la gente. Los punteros políticos hicieron desastres y explotaron a aquellos que con toda ingenuidad se incorporaban a estas entidades con el objetivo de llevar el sustento para sus familias.

La realidad indica que el gobierno de Cambiemos ya lleva más de dos años en el poder. Pero lo que se observa es que con respecto a estas organizaciones de trabajadores, no se ha hecho absolutamente nada. Todo sigue igual. En los pasillos del INAES se comenta que hay miles de estos agrupamientos que jamás han presentado un solo papel.

Concretamente, no se sabe si existen o no existen. Se sabe que muchas han dejado de funcionar, se sabe que otras están en actividad y de muchas otras no se sabe absolutamente nada. Los punteros políticos que manejaban a numerosas entidades han desaparecido, por la sencilla razón de que se acabó la fiesta…

También debe señalarse que de las más de 20.000 organizaciones creadas, unas pocas lograron constituirse verdaderamente como cooperativas. Sus integrantes fueron conscientes de que tenían en sus manos una herramienta que no podían desperdiciar.

Tuvieron esa claridad y la aprovecharon. Hoy esas cooperativas están plenamente activas y están nucleadas en la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo (CNCT), entidad altamente identificada con la política partidaria.

Y con respecto a esta entidad, cabe consignar que no por nada el anterior presidente del INAES, Patricio Griffin, les cortó la apoyatura que el organismo le brindaba unos meses antes de concluir su gestión. La CNCT estaba agrupando a todas estas entidades mal conformadas y Griffin optó en ese momento por cortar por lo sano…

Por eso, a más de dos años del nuevo gobierno la pregunta de muchos dirigentes es: ¿Qué se va a hacer con tanta putrefacción en el cooperativismo? ¿Por dos años más va a continuar todo como está? Estos interrogantes están instalados en las mentes de muchos dirigentes.

Hasta el momento, ninguna de las confederaciones existentes ha planteado al gobierno o al INAES la imperiosa necesidad de encarar una limpieza total y absoluta, que permita erradicar esa putrefacción a la que se hace referencia más arriba. Ninguna confederación ha planteado esta cuestión, pero el tema ya ha adquirido un carácter rigurosamente prioritario en el sector.