ACOVI destaca el crecimiento del cooperativismo vitivinícola, a partir del aumento del consumo

El subgerente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (ACOVI), Nicolás Vicchi (foto), se refirió a la importancia del consumo interno de vino en Argentina, teniendo en cuenta que los productores reciben la quinta parte del producto final ofrecido en las góndolas.

Asimismo, explicó que el consumo interno de 2020 “alcanzó los 942 millones de litros, un 6,5 por ciento más que en 2019, el mayor nivel en los últimos 4 años”.

En este sentido, Vicchi destacó el papel de las cooperativas teniendo en cuenta que “la integración cooperativa permite alinear los objetivos de los distintos eslabones de la cadena ofreciendo diversos beneficios al sector primario como es la asistencia técnica a los productores, compras conjuntas de insumos clave y financiación a 12 meses, precios pagados al productor que superan los de mercado, entre otros. Esto le da al productor integrado mayor capacidad para afrontar las crisis”.

Cooperativismo vitivinícola en alza – En la región noroeste, se destaca la provincia de La Rioja, donde se encuentran los viñedos de La Riojana, una cooperativa vitivinifrutícola de La Rioja, asociada a la Federación de Cooperativas Federadas Ltda (Fecofe).  La Riojana involucra el trabajo de 2000 familias, entre trabajadores directos e indirectos.

“Se trata de una situación muy especial, puesto que al mismo tiempo que la pandemia generaba inconvenientes (por ejemplo, de abastecimiento y distribución), paradójicamente mejoró el consumo, se mantuvieron y aumentaron las ventas, tanto internas como externas, y se empleó más gente”, comentó Miguel González, presidente de la entidad.

Añadió seguidamente que “la integración cooperativa permite alinear los objetivos de los distintos eslabones de la cadena, ofreciendo diversos beneficios al sector primario como es la asistencia técnica a los productores, compras conjuntas de insumos clave y financiación a 12 meses, precios pagados al productor que superan los de mercado, entre otros. Esto le da al productor integrado mayor capacidad para afrontar las crisis”.

Asimismo, explicó la importancia de la tecnología en el sector “para hacer productos mejores. El producto base, la uva, es de muy buena calidad, pero cada vez es necesaria la implementación de mayor tecnología, sobre todo, por ejemplo, en lo que hace al frío para la estabilización y refinamiento del vino”, concluyó González.