Ariel Guarco, presidente de la ACI, habló en Europa sobre la necesidad de fortalecer la economía social

El presidente de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), doctor Ariel Guarco, habló en Europa acerca de la necesidad de fortalecer la economía social para construir un mundo democrático y sostenible. “Estamos jaqueados por una especulación irresponsable”, manifestó el máximo dirigente del cooperativismo mundial.

Estos conceptos fueron pronunciados en España, en el marco de la asamblea general de la Unión de Cooperativas de Murcia, a donde concurrió en compañía del director general de la ACI, Bruno Roelants.

En ese lugar, mantuvieron una conversación con el presidente de la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes), Juan Antonio Pedreño, y la jefa de la Unidad de Economía Social de la Comisión Europea, Ulla Engelmann.

“Tenemos que modificar las reglas generales de cómo se produce y cómo se consume. Como movimiento cooperativo debemos asumir nuestro rol de ser empresas sustentables económicamente y responsables socialmente, con base en el control democrático de los asociados”, expresó luego el dirigente argentino, al hacer uso de la palabra en la asamblea.

En la asamblea, estuvieron presentes directivos sectoriales, funcionarios locales y de la Unión Europea. Guarco concluyó su alocución expresando que “estamos jaqueados por una especulación irresponsable. Necesitamos cambiar las normas del sistema financiero internacional”.

El presidente de la ACI se trasladó luego a Inglaterra, precisamente a Manchester. Allí se hizo presente en el Cooperative College, donde también hizo uso de la palabra, señalando que “representamos una economía construida desde el territorio y estamos llamados a construir redes con raíces, como se construye todo lo bueno. Desde las raíces, donde están nuestras familias, nuestros compromisos y nuestras comunidades”.

A lo largo de su presentación se refirió, entre otros temas, a la investigación, capacitación y educación, a la vinculación con los sindicatos, la incidencia sobre los gobiernos y al impulso de plataformas de cooperación real en el marco de la economía colaborativa.

En cuanto a este último punto, subrayó finalmente la necesidad de “transformar la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación, hoy hegemonizada por el capital financiero, para ponerla al servicio de la dignidad humana”.