Como si fueran luces de esperanza, las cooperativas emergen ante la adversidad que origina la pandemia…

Escribe ROBERTO MOLINA

No hay ninguna duda de que las cooperativas siempre aparecen frente a las crisis y las adversidades. Es decir, en los momentos más difíciles. Y en este crucial momento en que atraviesa el país y el mundo, donde la pandemia está produciendo efectos altamente negativos, las cooperativas continúan desenvolviéndose con normalidad en su accionar solidario y, además, se constituyen nuevas entidades de este carácter.

Bien puede afirmarse, entonces, que la pandemia no detiene el funcionamiento de las cooperativas y que, muy por el contrario, continúan formándose nuevas instituciones de diferentes rubros. Esta afirmación surge de los últimos datos suministrados por el INAES, que indican que en los primeros cuatro meses del año se otorgaron 263 nuevas matrículas y están en proceso de formación otras 800 a lo largo del corriente año.

Como es habitual en este sistema, las cooperativas aparecen siempre en los momentos más difíciles, cuando las crisis son profundas o cuando una pandemia, como la actual, se cierne sobre la humanidad. Cuando el nivel de desempleo se acrecienta y cuando innumerables comercios están bajando sus cortinas, la figura cooperativa aparece como la instancia de continuidad de actividades e iniciación de nuevas formas laborales.

Lo que se sabe, como dato fehaciente, es que tanto en el INAES como en los organismos provinciales, las consultas que se reciben, en torno de la posibilidad de crear cooperativas, son muchas. No hay duda: transitamos tiempos de crisis y la gran mayoría de las personas ha tomado conocimiento que a través del cooperativismo, hay posibilidades de encontrar solución a una gran diversidad de problemas.