Para imitar: En Estados Unidos, un gran número de empresas se convierten en cooperativas de trabajo

Escribe ROBERTO MOLINA
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En Estados Unidos, se está registrando una creciente tendencia que instala al cooperativismo en el centro de la escena, a pesar de que existen en el país del norte más de 30.000 cooperativas de distintas ramas. Lo cierto es que se están poniendo de moda las cooperativas de trabajo, un sector que hoy apenas representa el 1 por ciento del volumen del movimiento.

¿Por qué se ponen de moda las cooperativas de trabajo en Estados Unidos? La explicación se enfoca en una tendencia que se viene registrando en los últimos años, donde empresarios que desean jubilarse o retirarse de su empresa han encontrado el mecanismo ideal para hacerlo, vendiendo y transfiriendo la empresa a su personal, mediante la constitución de una cooperativa de trabajo. En los últimos años, se ha registrado un gran número de casos.

En Estados Unidos hubo cambios recientemente en la legislación, que facilitan el proceso de transición. Según las referencias históricas, este proceso comenzó en 1982, cuando un matrimonio de apellido Coles, en Queens, Nueva York, tenía dificultades para conseguir quien les cuidara su hija, de pocos meses de edad.

Luego de un año de búsqueda decidieron crear su propia guardería y fundaron A Child’s Place (Un lugar para los niños), en 1983. Tres décadas más tarde estaban dispuestos a jubilarse. El matrimonio había tomado la decisión de vender su negocio, pero su contador les sugirió que en vez de venderlo a nuevos dueños, se lo ofrecieran a sus empleados para que se lo compren y se organicen como una cooperativa de trabajadores.

Los Coles no habían oído hablar de cooperativas de trabajadores, pero una vez que el contador les explicó cómo funcionaba, entendieron que esa era la decisión correcta. “Nos dimos cuenta de que la idea de que podríamos entregar nuestro negocio a nuestros empleados fue una de las mejores cosas que podíamos hacer”, dijeron.

Según el Instituto de la Democracia en el Trabajo (DAWI), una organización sin fines de lucro que da soporte al desarrollo de cooperativas de trabajadores, en las pequeñas empresas propiedad de sus empleados hay un nivel de productividad entre 4 y 5% o más elevado y más estabilidad y potencial de crecimiento.

En contraste con las empresas tradicionales, las cooperativas de trabajadores tienen tasas mucho más bajas de rotación de personal y de cierre de empresas. También han sabido elevar las ganancias y los salarios de los trabajadores. Debido a que la gente que trabaja para la compañía es también la dueña, siente una mayor responsabilidad y tiene mayor interés en lograr el éxito del negocio.

Recientemente los legisladores norteamericanos han comenzado a advertir los beneficios de las cooperativas de trabajadores y ya hay un nuevo marco legal para dar soporte a su crecimiento. Y dado que hay miles de empresas propiedad de personas que se retirarán en las próximos años, esta transición podría ser una oportunidad para crear lugares de trabajo más democráticos en todo el país, si los dueños, los trabajadores y los promotores de la idea pueden trabajar juntos para convertir estas empresas en cooperativas propiedad de sus empleados.

Un estudio que se conoció en Estados Unidos, indica que hay alrededor de 12 millones de empresas en Estados Unidos, cuyos propietarios se irán retirando en los próximos años. Se prevé que alrededor de un 70% de esas compañías cambiarán de manos. Son cada vez más los hijos que no se hacen cargo de las empresas de sus padres, por lo que los dueños de pequeñas empresas deben pensar en vender o correr el riesgo de cerrar y perder todos los activos acumulados a lo largo de años de inversiones.

Pero en lugar de vender a otras personas, existe la oportunidad de aumentar radicalmente la presencia de cooperativas propiedad de sus trabajadores en EE.UU. “Históricamente tienen más éxito las cooperativas cuando hay fallas del mercado”, dice Melissa Hoover, directora ejecutiva y fundadora de DAWI. Por ejemplo, durante la Gran Depresión, granjeros que tenían dificultades para acceder a fuentes de energía crearon cooperativas eléctricas de las que eran dueños colectivamente.

Las cooperativas propiedad de los empleados pueden crear una base más fuerte para que las empresas sigan existiendo e incluso crezcan. Los trabajadores ya han demostrado su dedicación a la cooperativa y a la comunidad en la que operan y darles la propiedad permite que el negocio siga funcionando y la comunidad continúe cosechando los beneficios. Y debido a que la venta se hace de un modo que es transparente y mutuamente beneficioso, los dueños que venden también obtienen algo más justo.

DAWI quiere asegurarse de que las empresas que cambian de manos sean conscientes de la opción de vender a sus empleados. Durante el último mes, la ONG está trabajando el perfil de tres empresas, que se convirtieron exitosamente en cooperativas propiedad de sus empleados. Los videos cortos sobre la guardería de Queens, una compañía de diseño de jardines con sede en Massachusetts llamada A Yard & a Half y la constructora Metis, en Seattle, buscan inspirar a dueños de empresas y empleados para que consideren reorganizarse con la figura cooperativa.

La organización está compartiendo sus videos con otras organizaciones de trabajo equitativo locales y nacionales, como Project Equity en Oakland, que tienen raíces en la comunidad de negocios. “El objetivo es lograr que organizaciones y proveedores de servicios locales usen estos recursos para demostrar que esto puede hacerse”, dice Hoover. DAWI ya está viendo un aumento pequeño en las consultas sobre la organización de cooperativas de trabajadores como resultado de los videos.

Hoover admite que no se trata de una propuesta difícil de vender. “Lo que encontramos es que intuitivamente tiene sentido para la gente vender su negocio a los empleados y se puede narrar las historias y compartir los éxitos y la gente entiende”, sostiene. Pero la inspiración sin instrucción no va a crear realmente el cambio. DAWI, además de difundir la historia de empresas que se convirtieron en cooperativas, también promociona un nuevo conjunto de herramientas para entender exactamente cómo lo hicieron.

El primer paso, dice Hoover, es educar a los mismos dueños de empresas respecto de la idea. Generalmente, cuando los dueños comienzan el proceso de venta, deciden investigar la conversión en cooperativas de manera independiente, o reciben información sobre el tema como los Coles. Hoover espera que con la campaña social de DAWI más empresas se interesen por este proceso.

Debido a que las cooperativas de trabajadores siguen siendo algo tan poco común en Estados Unidos, a menudo es difícil encontrar una historia concreta o un ejemplo al cual apuntar cuando se asesora a dueños de empresas que buscan retirarse como los Coles. Pero esta colección de herramientas ayudará a los dueños y asesores de empresas a educarse y una vez que lo hagan, pueden llevar los modelos a sus empleados para mostrarles a qué apuntan. La respuesta de los empleados a la idea de organizarse como trabajadores propietarios es, al final de cuentas, el factor más importante y decisivo.

A partir de allí se vuelve un poco más particular. Una vez que los dueños de una empresa deciden vender a sus empleados, tienen que traer ayuda para evaluar cómo hacerlo de la mejor manera. DAWI trabaja con una red de organizaciones locales que ayudan a establecer cooperativas de trabajadores.

Los factores que determinan si un negocio puede hacer la transición a una cooperativa varían de acuerdo con las circunstancias, pero hay algunos criterios generales. En general, las cooperativas tienden a formarse a partir de empresas que tienen entre un mínimo de 20 empleados y no más de unos pocos cientos (aunque hay excepciones: Home Care Associates, en Nueva York, es la mayor empresa propiedad de sus empleados y emplea cerca de 2000 trabajadores).

El tamaño relativamente manejable asegura que cada empleado pueda comprar una participación en la compañía que sea lo suficientemente grande como para tener sentido, pero no tan cara como para ser algo prohibitivo. La longevidad en la comunidad también es un beneficio. Empresas como A Child’s Place, que tienen larga presencia en un barrio y responden a una necesidad social y emocional, a menudo son las que tienen más sentido que se organicen como cooperativa, dado que la propiedad de los empleados garantiza que la cultura de la compañía se mantenga incluso en el proceso de transición.