Increible: Cooperativas eléctricas comparan a Ariel Guarco con Judas Iscariote, el apóstol traidor

Escribe ROBERTO MOLINA

En el cooperativismo, como en todos los sectores de la sociedad, la actitud que asume un dirigente con respecto a una cuestión determinada, es lo que va perfilando su personalidad, su estilo y su forma de llevar adelante su gestión. Y a partir de ello, surgen los apodos, las definiciones y la caracterización definitiva de un personaje del sector.
La introducción tiene que ver con Ariel Guarco, el máximo dirigente del cooperativismo argentino, quien desde sus presidencias en Fedecoba y en Cooperar (que todavía mantiene), se posicionó para encumbrarse en la titularidad de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), el máximo organismo mundial de integración del cooperativismo. Llegar a esa posición es la aspiración de cualquier dirigente del cooperativismo  mundial.
Hasta hace pocos días, la figura de Ariel Guarco era el símbolo de la corrección y del ejemplo de lo que debe ser un dirigente cooperativo. Era la figura inmaculada, a la que todo el mundo le rendía honores, porque infundía un respeto originado en su condición de figura máxima del cooperativismo mundial. En Argentina, existía un sentimiento de orgullo y admiración por contar en el país con un dirigente que llegó al máximo escalón del cooperativismo internacional. Pero todo esto se diluyó de un día para otro, por obra y gracia de una errónea decisión.
Ariel Guarco y su federación (Fedecoba) pasaron a concentrar todas las miradas que los señalan como traidores del cooperativismo eléctrico, por haber decidido abandonar la Mesa Nacional del Cooperativismo Eléctrico en el momento más caliente de la negociación salarial con el sector sindical. Guarco se levantó de la mesa y se fue, dejando a todos sus pares de las federaciones de distintas provincias argentinas librados a su suerte.
¿Por qué se levantó y se fue? Porque le comunicaron en medio de las negociaciones, que su federación — en forma absolutamente individual — había concertado un acuerdo con el sector gremial. Guarco, entonces, sintió que ya no tenía nada más que hacer en ese lugar y se esfumó, olvidándose de los principios y valores de la solidaridad y la ayuda mutua. El máximo dirigente del cooperativismo mundial dio el mejor ejemplo de anticooperativismo. ¡¡Increible!!
La mayoría de las federaciones del sector eléctrico todavía no han efectuado pronunciamiento alguno sobre este episodio. Se mantienen expectantes y no faltan quienes quieren salir al cruce, manifestando lo que realmente sienten por quien ha defraudado moralmente a este sector del cooperativismo. FACE, por ejemplo, ha condenado la actitud de FEDECOBA, calificándola de “acto separatista mezquino”. Otras entidades también lo han hecho.
La actitud de Guarco va a originar un fuerte cimbronazo en el cooperativismo eléctrico argentino, que va a repercutir hacia arriba y hacia abajo. De inmediato comenzaron a circular diversas versiones, de las cuales este medio de difusión todavía no se quiere hacer eco para no embarrar aún más el triste panorama de este sector.
Pero no hay ninguna duda de que se avecinan novedades, que tendrán amplia repercusión…