Las cooperativas eléctricas cordobesas decididas a ser actores relevantes en Generación Distribuida

Las 205 cooperativas eléctricas de la provincia de Córdoba, nucleadas en Fecescor y Face Córdoba,  están decididas a ser actores relevantes en un esquema de Generación Distribuida, basada en fuentes renovables. “Estamos muy interesados en el tema, es el modelo que viene y el sector cooperativo no puede estar ajeno a ello”, manifestó el dirigente Luis Castillo, presidente de la Federación de Cooperativas Eléctricas de Córdoba (Fecescor).

Bajo este nuevo paradigma, las cooperativas buscarán ingresar al negocio de la generación como ‘prosumidores a escala’. Esta es una posibilidad que hoy tienen legalmente vedada por su carácter de distribuidores de última milla. “Podríamos crear una nueva entidad o reforzar Gecor con tecnologías para energías renovables. No se puede descartar ninguna opción”, señaló Castillo.

Generadora Córdoba (Gecor) está integrada por el Sindicato de Luz y Fuerza seccional Villa María y un consorcio de cooperativas eléctricas de la provincia.  De hecho, Castillo fue uno de sus fundadores.

Según los expertos en Generación Distribuida, las oportunidades que se abren a las cooperativas son dos: actuar como generadores a base de fuentes renovables para vender electricidad a Cammesa en los términos del MEM (Mercado Eléctrico Mayorista) y también, en un futuro, participar como compradores de la energía que pudieran inyectar a la red los prosumidores residenciales o empresariales más eficientes.

La primera opción ya la pueden concretar a través de Gecor; la segunda, necesitaría de una evolución de las legislaciones nacional y provincial para habilitar a cabalidad los objetivos de la Generación Distribuida. En efecto, este modelo apunta a un mercado competido muy diferente al que hoy existe.

“Tiene el fin de promover la libre competencia de pequeños generadores, y preservar la libertad de elección al momento de comercializar energía. Para que todos los generadores operen de manera competitiva, los pequeños deben, también, poder vender la energía a quienes ellos elijan”, sostiene el White Paper titulado “Propuesta para la regulación federal del mercado argentino de Generación Renovable Distribuida”, que elaboró el Comité Argentino del Consejo Mundial de Energía (Cacme).

El costo decreciente de la tecnología juega a favor de los intereses de las cooperativas. Según la consultora Quantum, “en 2009 el costo de la energía solar estaba en u$s 350 el MW/h; para 2017 se ubicó en el borde de la más barata respecto de cualquier otro tipo de energía tradicional (nuclear, hidráulica o térmica), alcanzando un precio de entre u$s 50 y u$s 100 el MW/h”.

En dos a cinco años más, este precio será irrisorio e impulsará una reconfiguración de hecho del mercado energético. La legislación deberá migrar para acompañar esos nuevos escenarios.  Frente a un mediano plazo prometedor, las cooperativas eléctricas cordobesas comenzaron a replantear sus relaciones y alianzas. El paso más contundente lo dieron recientemente en la localidad de Almafuerte.

Hasta allí fueron los directivos de Fecescor, con sus pares de la Federación Argentina de Cooperativas de Electricidad (Face), que preside el dirigente Omar Marro, “a un encuentro con el Gobierno, empresas, sindicato y la consultora Quantum que asesora al Estado, para analizar el nuevo marco regulatorio”, comentó Castillo.

Según anticipó el líder de Fecescor, las cooperativas consiguieron acordar un punto fundamental: ser consideradas con el mismo estándar de Epec en materia de precio de venta de la energía mayorista. “A partir de reglas de juego iguales, las cooperativas podemos hacer las reestructuraciones que sean necesarias para volvernos más eficientes”, admitió Castillo.

Esto significa que desapareció el principal punto de tensión con el Gobierno. Ahora, las cooperativas aceptarían ajustarse al “modelo de gestión de costo óptimo” que está diseñando la Dirección General de Energías Renovables, a cargo de Sergio Mansur. Esta matriz de costos eficientes se conocerá en unos tres meses y definirá los ajustes que deberán hacer tanto las cooperativas como la propia Epec.

“No tenemos problemas en dividir la factura, cobrando por separado el resto de los servicios que brindamos”, reconoció el líder de Fecescor. Y agregó: “Apoyamos el objetivo de lograr una tarifa más baja, siempre que también se reduzca la presión impositiva”.

Respecto de la relación con Luz y Fuerza (eslabón clave en el ajuste que exigirá el nuevo marco regulatorio), las cooperativas confían en lograr una relación más fluida que la que Epec tiene con el sindicato de Capital. “En principio rige un convenio diferente, el 36/75; por otro lado, creemos que podemos avanzar en una organización distinta del trabajo que nos haga más eficientes. No es sólo cuestión de salarios”, concluyó Castillo.

La tarifa social funcionó hasta ahora como una herramienta del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia, con la cual se asiste a población usuaria de los servicios de la Epec, que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad. Sin embargo, no existe tarifa social para los clientes de las cooperativas del interior cordobés.

A partir del diálogo establecido para definir el nuevo marco regulatorio, el Gobierno prometió a Fecescor y a Face otorgarles la opción de esta tarifa subsidiada, a cambio de que las cooperativas financien el 40% de ella. “Nosotros hicimos como contrapropuesta, que el Gobierno nos comparta algo de los $ 5.429 millones que Cammesa condonó a la Epec, y con eso estaríamos en condiciones de asumir ese 40%”, dicen desde Fecescor. El tema aún no está definido.