¿Qué es lo que ha quedado de la lactea SanCor como entidad cooperativa, con posterioridad a su venta?

Escribe ROBERTO MOLINA
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El mundo empresario saluda la decisión de los asociados de SanCor de transferir la mayoría accionaria a Adecoagro. Así lo expresa un artículo periodístico, aparecido días atrás. Pero lo cierto es que el mundo cooperativo se entristece por esa decisión. Y esto tiene su fundamento en el hecho de que se afirma, como para contrarrestar ese efecto negativo que se produce en el sector de la economía social, que SanCor continuará funcionando como cooperativa.

Y la pregunta es: ¿qué queda de la lactea SanCor, después de haber vendido el 90 por ciento de su patrimonio? Todo el mundo piensa que ha quedado una cooperativa vacía, que ya no habrá de desempeñar el mismo rol que la caracterizó a partir del momento de su fundación. La creencia general es que ha quedado reducida a su mínima expresión.

“Si dejamos atrás la nostalgia, esa que nos produce el saber que ahora una parte de la cooperativa será sociedad anónima, creo que el paso dado es importante. Alivia a toda esa gran familia, porque SanCor no la estaba pasando bien. Y creo que el ingreso de Adecoagro modificará el pensamiento de muchos y generará en otros empresarios del sector pensamientos y decisiones diferentes a las actuales. Creo que sí, que es positiva esta decisión de los asociados”, reflexionó el secretario de Lechería de la provincia de Santa Fe, Roberto Tión.

En alguna medida, se puede coincidir con la opinión de ese funcionario. Para los trabajadores, los productores, los acreedores y los demás que tienen algún tipo de relación con la láctea sunchalense, la decisión que tomó la asamblea significará una bisagra para Sunchales y para los componentes de la cadena productiva. En Sunchales, todos apuestan a que un cambio signifique una nueva expectativa y mejores resultados.

Según informes reservados que comenzaron a trascender, la nueva sociedad deberá hacerse cargo de los pasivos que fue acumulando la cooperativa en los últimos dos años. Además de elevar en 328 millones su déficit en el último ejercicio (pasó de 421 millones en el ejercicio terminado en 2016 a 749 millones de resultado negativo en el balance finalizado en 2017), tiene una importante deuda tanto con sus proveedores (principalmente tamberos) como asi también con la Afip.

Con los primeros, ya logró un acuerdo extrajudicial. Adecoagro deberá hacerse cargo de las plantas productivas, el personal, los centros logísticos, las marcas de SanCor y demás activos y pasivos incluidos en la oferta. Eso incluye las divisiones de leche, manteca y quesos.

Como se recordará, en 2016, SanCor vendió el 90% de la división de postres a Vicentin, que industrializa y comercializa soja y otros granos en el Gran Rosario, por 100 millones de dólares. Pero en 2012, se había desprendido de la producción de leches infantiles, que pasó a manos de Mead Johnson Nutriton, por 150 millones de dólares.

En SanCor, también se evaluó quién es el comprador elegido. La firma liderada por Mariano Bosch no es nueva en el negocio lácteo. Cuenta con 7.000 vacas en ordeñe en un megatambo ubicado en la localidad de Christophersen, al sur de Santa Fe. En su último balance, indicó que la unidad lechera registró en 2017 una ganancia de U$S 11,2 millones, una cifra 135% superior a la del 2016, mientras que el año pasado produjo 93,2 millones de litros de leche.

“Tenemos un plan integral de crecimiento para SanCor y creo que eso marca la diferencia de nuestra propuesta. Nosotros también somos productores argentinos de leche y queremos que el sector crezca y se desarrolle”, aseguró un ejecutivo de Adecoagro, cuando ya la asamblea se ordenaba hacia la decisión por unanimidad.

Debe recordarse, también, que para sumar fondos frescos, en enero de este año la cooperativa sunchalense vendió el 50% de las acciones que tenía en la planta Afisa (en Córdoba), por U$S 35 millones, al grupo sueco-danés Arla Foods, en una sociedad que databa desde 2000.

Además, se desprendió de cuatro plantas que mantenía paralizadas: le vendió al grupo español Alaisa la planta de quesos de Brinkmann y a la Cooperativa Láctea Huanchilla, la de Coronel Moldes, ambas de Córdoba; La Tarantela se hizo cargo de la planta de Centeno (Santa Fe), en tanto, el establecimiento de Coronel Charlone (Buenos Aires) aún no definió su situación.