“No buscamos maximizar las ganancias, sino la generación de más puestos de trabajo”, afirman desde FACTA

El presidente de la Federación Argentina de Cooperativas de Trabajadores Autogestionados (FACTA), Federico Tonarelli (foto), brindó precisiones acerca de cómo se puede superar la crisis a través del cooperativismo. “A veces, en situaciones como las actuales, sortear la crisis es difícil porque uno no vive aislado del contexto general entonces la verdad es que la situación, aun para las cooperativas de trabajo, es muy difícil. En la actualidad lo que tenemos como diferencial, en principio, es que no buscamos maximizar ganancias sino generar más puestos de trabajo“, expresó.

En este sentido, el dirigente sostuvo que las cooperativas establecen “cadenas productivas entre si, intentando ser nuestros clientes y nuestros propios proveedores. Entre todas las cooperativas buscamos alternativas de financiamiento y ayuda mutua. De esa manera podemos paliar un poco la situación general que es muy compleja respecto del aumento sideral de tarifas, la baja del poder adquisitivo de los trabajadores y la baja brutal del consumo. En líneas generales, nuestras cooperativas producen bienes y servicios para el mercado interno. La crisis general nos afecta e impacta inmediatamente”.

Consultado sobre datos de empresas que se transformaron en cooperativa en los último años, Tonarelli apuntó que existe un programa, que depende de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires, que monitorea y estudia el proceso de las empresas recuperadas por sus trabajadores. Los datos de la realidad indican que “en la actualidad hay 450 cooperativas de trabajo formadas a partir del cierre de empresas de capital, que albergan alrededor de 25 mil trabajadores”.

Asimismo, sostuvo que esta cifra “tiende a crecer, porque se está transitando un proceso de renacimiento del cooperativismo de trabajo. Se han constituido una gran cantidad de cooperativas de trabajo, que no tienen que ver con el cierre de empresas, sino que se originaron en la decisión de los trabajadores de asociarse y en vez de formar una empresa de capital, como una SRL o una sociedad anónima, decidieron hacerlo a través de una cooperativa de trabajo. así que el movimiento aún en esta situación bastante difícil yo te diría que sigue creciendo”, adujo.

A todo esto, consideró que “el mayor de los logros conseguidos en todos estos años es haber generado un sentido común” ya que hoy “en la inmensa mayoría de los casos ante la posibilidad de un cierre, los trabajadores como mínimo se plantean el armado de la cooperativa de trabajo, cosa que hace 15, 18 o 20 años era imposible“.

“Cuando pasamos por la espantosa situación de quedarnos sin empleo y tener que formar la cooperativa, éramos prácticamente unos locos que apostaban a algo en lo que nadie creía. Hoy se ha generado como un sentido común acerca de que los trabajadores tranquilamente pueden armar la cooperativa y pueden continuar con la empresa en el formato asociativo así que para nosotros es como la gran victoria de todos estos años más allá de los avatares de las distintas cooperativas“, señaló.

Asimismo, explicó que el concepto de trabajo en una cooperativa es diferente al de una empresa. “La cooperativa de trabajo es un conjunto de trabajadores asociados. Tiene como principal diferencia que lo que manda, en lo que respecta a las decisiones, es el trabajo y no el capital. En las empresas de capital, aquellos que son dueños de las acciones son los que tienen el poder de decisión y los trabajadores están en relación de dependencia con ellos. En este caso somos los trabajadores los que llevamos adelante la gestión y decidimos absolutamente todo, cómo se reparte el dinero facturado, cuándo nos tomamos vacaciones, qué hacemos con el tema de las licencias.

Los trabajadores asociados en cooperativas con el correr del tiempo se convierten en sujetos políticos de participación porque más allá de ser parte estamos obligados a participar y a ser parte de las decisiones que se toman en la empresa así que el cambio es radical, es una ruptura de carácter cultural muy fuerte y ninguno de nosotros es el mismo después de haber pasado por una experiencia como esta”, aclaró.

Destacó, además, que el movimiento cooperativista es muy grande. “Nuestra federación tiene alrededor de 60 cooperativas en todo el país, pero estamos articulando con otras federaciones y todos pertenecemos a lo que es la Confederación Nacional de Cooperativas de Trabajo, lo que es la CNCT, que sí tiene federaciones provinciales”, sostuvo.

Y apreció que “el movimiento cooperativo en los últimos años recobró aquel viejo espíritu de los precursores del movimiento solidario, muchos de ellos inmigrantes, que formaron las cooperativas y mutuales”. “Es un movimiento que se basa en la solidaridad y cuando uno tiene un problema, es como si todos tuviésemos ese problema y acudimos inmediatamente“, concluyó.