¿Qué pasa en Fedecoba? ¿Qué pasa con Ariel Guarco? 75 entidades se alejaron de esta federación

 
 
El cooperativismo eléctrico de la provincia de Buenos Aires, puntualmente la entidad de segundo grado que gira con el nombre de Fedecoba, que preside el dirigente Ariel Guarco, viene transitando una crisis sumamente grave que está produciendo una profunda escisión en ese sector. Como para dar una idea de la profundidad del problema, se puede señalar que en los últimos tiempos un total de 75 cooperativas eléctricas y de servicios públicos bonaerenses tomaron la decisión de alejarse de la mencionada federación.
 
Tanta desafiliación de cooperativas está indicando que algo no funciona bien en Fedecoba. Se trata de una situación que nunca se ha visto en el cooperativismo argentino y produce asombro por el hecho de que el dirigente que preside esta entidad de segundo grado es no solamente el responsable de la máxima entidad del cooperativismo argentino (Cooperar), sino también la máxima autoridad mundial del movimiento solidario, por el hecho de presidir la Alianza Cooperativa Internacional (ACI).
 
Ariel Guarco, además de presidir Fedecoba, Cooperar y la ACI, es también presidente de la Cooperativa de Electricidad de Coronel Pringles, la entidad de primer grado que lo catapultó a esos cargos. Pero, además, este dirigente ocupa un sillón en el directorio del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), el organismo que en Argentina fiscaliza a cooperativas y mutuales de todo el país.
 
Sin duda alguna, tanta cantidad de cargos en una misma persona está produciendo un ya evidente desgaste en el dirigente de Coronel Pringles, por cuanto resulta sumamente dificultoso que pueda atender, con cierto nivel de eficiencia, todos los cargos que actualmente ostenta.  Acaparar tanto poder en el cooperativismo, no es positivo para el sector. 
 
Ariel Guarco tendría que abrir el juego y dar un paso al costado en alguno de sus tantos cargos, porque aqui tiene aplicación el dicho popular que dice: “si muchos cargos tienes, poco aprietas”. Y en honor a la verdad, a este dirigente se le está diluyendo el poder al producirse tanta desconcentración, originada en su actitud personal de querer abarcar todo.
 
Pero lo cierto es que Guarco ejerce tanto poder, porque quienes lo rodean se lo permiten. Y no solo se lo permiten, sino que también le facilitan ese acaparamiento de cargos. Es necesario reiterar, entonces, que aglutinar tanto poder no es bueno en el cooperativismo. Acaparar poder no es sinónimo de democracia… Y mucho menos en el cooperativismo, movimiento de ancestral historia democrática…
 
Finalmente, está en manos de la dirigencia producir el ordenamiento que esta situación requiere. Hay que acabar con tanto personalismo y efectuar una distribución de cargos, en distintos niveles, que permita la participación de un mayor número de dirigentes en posiciones de vital importancia en el movimiento solidario.