El presidente del INAES y sus erróneos conceptos acerca de lo que él considera un “cooperativicidio”…

Escribe ROBERTO MOLINA

El presidente del INAES, Mario Cafiero, formuló recientemente declaraciones acerca de lo que él considera que fue un “cooperativicidio”, producido por el gobierno anterior, pero sus expresiones no se ajustan a la realidad. El funcionario lanzó esa referencia al señalar que de 21.000 cooperativas que existían, solo han quedado en la actualidad unas 10.500 entidades.

Indudablemente, produce impacto el hecho de hacer público ese concepto, porque lo primero que se piensa es que durante la gestión anterior se intentó aniquilar al cooperativismo. La utilización política que efectúa Cafiero de ese hecho, es propia de la actitud de un político de raza, como lo es él. Pero los datos de la realidad indican otra cosa, totalmente diferente.

Es cierto que cuando comenzó el gobierno de Mauricio Macri había unas 21.000 cooperativas registradas. Pero la mitad de ellas ya no funcionaban, porque fueron creadas con una ligereza absoluta durante el gobierno de Cristina Kirchner, otorgándoles inmediatamente sumas de dinero a cada nueva entidad, con el argumento de que con ello se iba a mitigar la falta de trabajo.

Al otorgar las matrículas con tanta liviandad, grupos perfectamente dirigidos crearon cooperativas indiscriminadamente, al solo efecto de cobrar los montos dinerarios que se les ofrecia. Muchas de esas cooperativas ni siquiera comenzaron a funcionar. Es decir, murieron antes de nacer. Murieron cuando sus integrantes cobraron el dinero que les ofrecía el gobierno. Algunas pocas llegaron a funcionar un tiempo muy breve… Cuando se les acabó el dinero, se acabó la cooperativa.

Sucedió entonces que durante el gobierno kirchnerista, la cantidad de cooperativas se duplicó. Y al llegar el macrismo al poder, lo que hizo ese gobierno fue depurar el padrón de cooperativas, porque habia más de 10.000 entidades que no habían enviado documentación alguna al organismo, ni tampoco daban señales de vida ante los requerimientos que les formulaba el Instituto.

Después se realizó una especie de censo, a través del cual se pudo determinar, con cierto margen de seguridad, la cantidad exacta de cooperativas que estaban en funcionamiento y cuales no funcionaban. Y así se efectuó la lógica limpieza del registro de entidades. Y a esto es lo que Mario Cafiero llama “cooperativicidio”.

Es archiconocida la premisa de que no se debe hacer política partidaria dentro del cooperativismo. Pero está claro que, en este caso, el INAES está haciendo política con el cooperativismo.