El Sindicato de Luz y Fuerza no permite que una cooperativa de electricidad incorpore personal sin su aprobación

No es la primera vez que el Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata, que regentea el ántiguo dirigente José Rigane (maneja el gremio desde hace casi tres décadas), atropella a cooperativas de electricidad, con la clásica actitud patoteril, porque sus directivos toman decisiones de incorporación de personal, que este señor pretende supervisar.

En esta oportunidad, su organización gremial dispuso un paro de actividades en toda su jurisdicción (comprende un amplio sector del sudeste bonaerense), porque los directivos de la Cooperativa de Electricidad, Servicios y Obras Públicas de San Bernardo (CESOP) dispusieron la incorporación de cuatro trabajadores y el gremio pretende disponer quienes serán los que trabajen en la cooperativa.

En esta jurisdicción opera, también, el Sindicato de Luz y Fuerza General Pueyrredón. Esta entidad cuenta con 32 afiliados que trabajan en CESOP, en tanto que el sindicato de Rigane, solo tiene 11 trabajadores afiliados a su gremio.

El presidente de Cesop, Miguel Oeyen (foto), tenía que cubrir cuatro vacantes y con la intención de evitar conflictos, dispuso que ingresaran dos trabajadores de un gremio y otros dos, del otro sindicato. Pero Rigane pretende imponer él los cuatro trabajadores que ingresarán a la cooperativa. Esta es la cuestión central del conflicto.

En razón de que el Consejo de Administración de CESOP se mantuvo firme en esa postura, Rigane desencadenó una acción patoteril (que registra antecedentes en otras oportunidades anteriores, con agresiones físicas y daños materiales) y movilizó varios ómnibus con gente que no es de San Bernardo. Esta actitud patoteril de amedrentamiento, el sindicato de Rigane ya la ha ejercitado con otras cooperativas.

Cabe consignar que el Consejo de Administración de CESOP hace varios años que no tiene un solo reclamo por pago de sueldos, aportes y /u otros temas de injerencia gremial, ya que se encuentra totalmente al día en el pago de sus obligaciones, reduciéndose el presente reclamo a una minoría de trabajadores de la CESOP, a través del Sindicato de Luz y Fuerza de Mar del Plata, que busca monopolizar el ingreso de personal a la entidad.

Por último, es oportuno señalar que el sindicato que desde hace tres décadas maneja Rigane ha sido expulsado — hace muchos años — del seno de la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLYF) justamente por sus actitudes patoteriles.