En Mendoza, la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita) ha intimado a distintos medios de comunicación de esa jurisdicción, acusándolos de entorpecer el acceso a entidades crediticias. Fecovita sugirió que podría quedarse sin crédito por culpa de lo que han publicado los medios de difusión (¡?).
Después de varios meses de investigaciones judiciales en su contra y de graves acusaciones, las autoridades de Fecovita finalmente comprendieron que su «imagen comercial, prestigio, trayectoria y credibilidad están seriamente afectados», pero no por los delitos que se les imputan e imputarán a la mesa directiva (balances falsos y estafas), sino como consecuencia de las publicaciones periodísticas de los medios de Mendoza que han hecho seguimiento del derrotero judicial de quienes fueron directivos Rubén Panella, Juan Rodríguez y Jorge Irañeta, entre otros.
Parece increible, pero es verdad. Lo anterior no es una interpretación forzada de los hechos, sino que surge de una intimación que envió la Federación de Cooperativas Vitivinícolas de Argentina a distintos medios de comunicación de Mendoza esta semana. En el escrito, firmado por la vicepresidenta Alicia Galante, se sugiere que la prensa es responsable de los problemas financieros de la entidad, ya que se habría afectado la imagen de Fecovita ante «entidades de crédito».
Dice la intimación que «se ha provocado un gran e irreparable daño institucional y económico a Fecovita, empresa de reconocido prestigio nacional e internacional que, por dicha publicación, se ha visto gravemente perjudicada en su giro comercial, habiendo dañado de manera injustificada su imagen comercial, prestigio, trayectoria y credibilidad, no solamente frente a sus asociados y productores, sino también y en particular ante las entidades crediticias, más aún por estar en época de Vendimia».
En primer lugar, el intento de trasladar la culpa de los problemas a los medios refleja una desconexión total con la realidad del sector financiero: ¿un banco dejaría de prestarle plata o financiamiento a alguien por lo que dice una nota periodística o porque está imputado por la Justicia, ni más ni menos que por balances falsos?
La pregunta que queda en el aire es si los responsables de Fecovita realmente creen en su propio relato o si simplemente buscan construir una narrativa para desviar la atención de los graves problemas que enfrentan.
Lejos de asumir responsabilidades, la conducción de Fecovita busca desviar la atención hacia el rol del periodismo, cuando lo que ha puesto en jaque su viabilidad financiera — tal como ellos dan a entender — es la falta de credibilidad derivada de manejos internos y del avance de la Justicia sobre ellos.