
Es incomprensible la actitud del presidente Javier Milei con respecto a las cooperativas. Lo expresado tiene que ver con la decisión argentina de votar contra el sector solidario en la asamblea general de las Naciones Unidas, en Nueva York.
Se trata de un giro diplomático vergonzoso, que desconcertó a la comunidad internacional y sacudió al sector productivo local. Argentina se convirtió en uno de los tres únicos países del mundo en votar en contra de la resolución «Las cooperativas en el desarrollo social».
La decisión, alineada estrictamente con Estados Unidos e Israel —los otros dos votos negativos frente a 179 adhesiones—, marca un nuevo capítulo en la «batalla cultural» que la administración de Javier Milei libra contra el mundo. Sin embargo, el voto expone una contradicción flagrante: el gobierno rechaza en el exterior un modelo que fronteras adentro, es uno de los motores más vigorosos de la economía argentina.
Mientras la diplomacia argentina rechazaba el texto de la ONU por considerarlo teñido de «colectivismo» y mandatos supranacionales, los datos duros de la economía real cuentan otra historia. El cooperativismo no es un fenómeno marginal en el país; es un pilar estructural.
Según los últimos informes del INAES y reportes de entidades cooperativas de grado superior, el «tercer sector» tiene un peso decisivo en la matriz productiva:
El sector representa el 10% del PBI Nacional: Las cooperativas argentinas generan aproximadamente una décima parte de toda la riqueza que produce el país anualmente. Su presencia es crítica en sectores estratégicos como el agropecuario (donde gestionan gran parte de las exportaciones de granos), los servicios públicos, los seguros y el crédito.
Más de 300.000 puestos de trabajo: El movimiento sostiene más de 316.000 trabajadores registrados, sumando tanto a empleados en relación de dependencia como a los asociados de cooperativas de trabajo.
Pero lo absurdo de la incomprensible decisión de Javier Milei es que en la ONU vota contra las cooperativas, mientras que un dirigente argentino, Ariel Guarco, es el presidente de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI), el máximo organismo mundial del sector solidario.
La decisión de Javier Milei no se puede comprender, a menos que su intención haya sido bajarlo a Ariel Guarco de la presidencia de la ACI. Otro razonamiento no puede efectuarse de su incomprensible actitud.


