
Escribe ROBERTO MOLINA
La finalización de un año y el comienzo de otro, se presenta en esta oportunidad con un panorama poco alentador para el cooperativismo argentino. La expresión «poco alentador» reemplaza a la palabra «negativo». Y en honor a la verdad, esta es la realidad. Con un presidente de la Nación a quien no le simpatizan las cooperativas, nada bueno puede esperarse en 2026 para las entidades de la economía social.
¿Qué le sucede al presidente Milei con las cooperativas? Nada en particular, concretamente. Pero debe quedar entendido que nada positivo podrá esperarse para el sector, mientras un hombre de ideología libertaria esté sentado en el sillón principal de la Casa Rosada.
Y los resultados están a la vista. El 15 de diciembre último, Argentina votó en contra de una resolución de la ONU que elogia a las cooperativas como pilares del desarrollo social y económico.
Aprobada por 179 países, la medida insta a los gobiernos a apoyar presupuestariamente a estas entidades para combatir la pobreza y fomentar la inclusión de mujeres, jóvenes y pueblos indígenas.
Sin embargo, el gobierno argentino se alineó con Estados Unidos e Israel, rechazándola por su supuesto “colectivismo socialista”. El presidente Milei se ha alineado incondicionalmente con el gobierno norteamericano.
Y esa decisión lo lleva a tomar decisiones que perjudican a importantes sectores de Argentina. En este caso, resultó afectado lo que se considera el tercer sector de la economía argentina: el cooperativismo.
En función de lo expuesto, nada bueno puede esperarse para la economía social en 2026. Lamentable.


