
España registró 16.000 nuevas cooperativas entre 2014 y 2024, con un peso creciente del cooperativismo de trabajo asociado (CTA), puesto que el 78% de las nuevas cooperativas constituidas en 2025 fueron de trabajo asociado, con un total de 1.227 iniciativas, 78 más que el año anterior.
Así lo muestran los datos del informe ‘El Valor Diferencial del Cooperativismo en España 2025’, elaborado por la Confederación Española de Cooperativas de Trabajo Asociado (Coceta), Abeluria S. Coop y el grupo de investigación Emerlab, de la Universidad Rey Juan Carlos, con financiación del Ministerio de Trabajo y Economía Social.
El crecimiento se destacó en Galicia, Cataluña, Navarra y Madrid, aunque persisten diferencias territoriales asociadas al impulso institucional y a la estructura sectorial de cada comunidad autónoma. El informe señala también que las cooperativas aportan mayor cohesión social que las empresas mercantiles equivalentes, con más empleo joven, entre las mujeres y con anclaje al territorio frente al ‘vaciamiento’ de las zonas rurales.
En concreto, el 23,2% de los trabajadores de las cooperativas son jóvenes, frente al 21,6% general. Asimismo, el 54% del empleo cooperativo es femenino, con especial protagonismo de mujeres mayores de 55 años.
Las cooperativas también brindan más oportunidades para personas con menor cualificación, con mejores condiciones laborales. En ellas, además, se vive una menor parcialidad laboral, especialmente entre mujeres y jóvenes.
Además, las nuevas cooperativas tienden a estructuras de pequeño tamaño y mayor flexibilidad, con un aumento sostenido de la participación femenina y avances claros hacia la paridad en varias comunidades autónomas.
Del informe también se extrae que las cooperativas presentan menor desigualdad salarial que las empresas mercantiles, ya que la diferencia salarial entre mayor y menor cualificación es de 2,6 veces, frente a 3,9 en empresas mercantiles. En paralelo, la brecha en los tramos altos se sitúa en 16,5 puntos, frente a 18 en el tejido mercantil.
Otra señal clara de la estabilidad del trabajo generado por este modelo de la economía social es que, en 2025, el cooperativismo mantenía más de 335.000 personas afiliadas a la Seguridad Social, reafirmando su importancia estructural en el mercado laboral español.
Las cooperativas tienen una fuerte implantación en zonas rurales y ciudades medianas: El 61% del empleo cooperativo se genera en estos territorios, frente al 43,4% de las empresas mercantiles. Los salarios cooperativos en zonas rurales alcanzan el 91% del salario medio nacional, frente al 79% en las mercantiles.
Ante estas cifras, el presidente de Coceta, Luis Miguel Jurado, destaca que «el cooperativismo de trabajo vuelve a demostrar que es mucho más que una fórmula empresarial: es una herramienta de cohesión social, igualdad y arraigo territorial. Son afirmaciones avaladas por los datos de este informe riguroso que confirma que, allí donde una cooperativa abre sus puertas, se genera empleo estable, se fija población y se construye comunidad».
En todo caso, apeló al necesario impulso institucional, desde todas las administraciones: «España no puede permitirse dejar de apostar por el cooperativismo de trabajo. Con políticas adecuadas, podemos multiplicar nuestro impacto y contribuir aún más a un desarrollo económico más justo, democrático y equilibrado».


